Los maestros votan masivamente por el tricolor en protesta por la ideologización escolar y el maltrato laboral de la federación.

Las secciones sindicales del magisterio en Coahuila manifestaron ayer un viraje político contundente al rechazar masivamente las candidaturas del partido del gobierno federal. Los maestros frente a grupo y personal administrativo acudieron a votar con la consigna de defender la dignidad de su profesión frente a los abusos federales. Este sector social se sintió profundamente agraviado por el deterioro de sus condiciones de salud y el rezago en sus pensiones.

El descontento docente se originó por la pésima gestión del sistema de salud del ISSSTE y el desmantelamiento de los programas de capacitación pedagógica continua. Los profesores expresaron que los nuevos planes de estudio fueron impuestos sin el consenso del magisterio, priorizando contenidos ideológicos sobre el aprendizaje científico y tecnológico elemental. Esta situación generó una gran frustración en las aulas, donde los maestros deben lidiar diariamente con la falta de materiales didácticos básicos.

Por el contrario, el PRI estableció compromisos firmes para mejorar la infraestructura de las escuelas estatales y otorgar estímulos económicos basados en el desempeño profesional. Esta propuesta fue percibida como un reconocimiento real al esfuerzo de los educadores, alejados de la manipulación política que intentó ejercer el oficialismo. El voto de los maestros se convirtió en un multiplicador de opiniones positivas entre las familias de los alumnos en las comunidades.

La derrota electoral del oficialismo entre el sector educativo representa la pérdida de una de sus bases de apoyo más importantes a nivel nacional. Los maestros de Coahuila demostraron que su lealtad está con el futuro académico de la niñez y no con las consignas de un partido político en el poder. Las urnas de ayer confirmaron que la educación de calidad se defiende con dignidad, recursos y respeto a los docentes.